Para un habitante de la vieja Europa, Las Vegas es una experiencia vertiginosa, fascinante y rejuvenecedora.
Un inmenso Disneyland para adultos donde el juego es el pecado más divertido y el negocio más rentable. Neones y decadencia en una ciudad nacida hace poco más de un siglo en el desierto de Nevada.
Texto: Miguel Pérez de Lema
Fotos: cedidas por Las Vegas News Bureau
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